Mary Kay nació de una idea muy simple: ayudar a las mujeres a construir una mejor vida, unas junto a otras. Y lo que Mary Kay Ash comenzó en 1963 sigue siendo igual de importante.
Nuestra Fundadora
Ayer. Hoy. Siempre.
Por más de 60 años, Mary Kay ha impulsado a las mujeres mientras transforma el mundo de los negocios. Desde 1963, nuestra misión ha sido enriquecer la vida de las mujeres y sus familias. Esto fue lo que nos impulsó al principio, es lo que representamos hoy y será nuestra misión para siempre.
Nuestra Fundadora
Mary Kay Ash
Para Mary Kay Ash, esto siempre fue una misión posible. Después de vivir la desigualdad en el mundo laboral, supo que tenía que generar un cambio, no solo para ella, sino para todas las mujeres. Cuando lanzó su negocio en 1963, dedicó su vida a impulsar y empoderar a las mujeres. Les dio las herramientas para tomar el control de su propio futuro.
AYER
Fundada en 1963
Mary Kay nació de una idea simple, pero radical para su época: crear oportunidades pensadas para mujeres y reconocer sus logros a través de la comunidad, la mentoría y el apoyo mutuo.
La marca creció a nivel mundial combinando belleza y emprendimiento, con programas de reconocimiento nunca antes vistos y un enfoque centrado en las personas que cambió por completo la manera de entender el éxito y el liderazgo.
Mary Kay Ash construyó la Compañía sobre valores de inclusión, respeto y cuidado, integrando el reconocimiento, la responsabilidad y la confianza personal en cada aspecto del negocio, desde el desarrollo de productos hasta la forma de operar.
Mary Kay se ha expandido a países alrededor del mundo, construyendo un legado basado en el poder de la comunidad, la calidad de sus productos y un impacto que transforma vidas.
HOY
Mary Kay fue creada para las mujeres, por una mujer.
Belleza que acompaña la vida real.
Comunidad para todas las mujeres.
Confianza que crece cuando se comparte.
En Mary Kay no se trata de seguir un solo camino, sino de hacer espacio para todas. Aquí todas tienen un lugar, sin excepción.
SIEMPRE
La belleza, en su mejor versión, no se vive sola. Se construye entre todas, en los momentos del día a día, tanto los perfectos como los imperfectos, y se transforma en algo más poderoso y duradero porque se comparte. Y cuando las mujeres comparten belleza, se convierte en mucho más que algo que se lleva puesto. Es estar exactamente donde estás: aprendiendo, intentando, equivocándote, transformándote.
Siempre nos ha movido una belleza que ayuda a las mujeres a impulsar a otras mujeres alrededor del mundo. Creer en las demás incluso antes de que ellas crean en sí mismas, y decírselos. Elegir el progreso compartido por encima de la perfección individual. Estar ahí para las demás, incluso cuando no es fácil. Caminar juntas mientras crecemos, y llevar a otras con nosotras en el camino.
Mary Kay siempre nos ha dado un lugar al cual pertenecer. Uno que nos invita a atrevernos más, a vivir más plenas, a ser más nosotras mismas.
Y así seguiremos siendo.